Solo los que se detienen a mirar, pueden ver.
El Pelusa, tiene una gran colección de discos y revistas.
Además de camisas de la década del sesenta sin estrenar.
Unas patillas a lo Elvis y un gran parecido a Sandro de América.
El mate en la mano y el cigarrillo en la boca.
Los años encima y la figura intacta. El de siempre, el del barrio, el Pelusa.
El día que murió su madre, salió a caminar, a ver si conseguía un cigarro y alguna charla de entonces.
De aquellas que nunca faltaban.
El tiempo no pasa detrás de esas paredes. Hasta el olor a mate hirviendo es el mismo.
Ayer entré a saludar y me vi bajo esa ventana, con mis ocho años. El flequillo a lo Balá y una taza de azúcar en la mano. Llamando a doña Nelly, y desde adentro su dulce voz diciendo "Pase m`hijito... Qué anda buscando?
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