Pasamos por esta vida llenando los momentos de acciones y palabras. Persiguiendo un fin, que algunos tienen claro. El objetivo es no terminar solos. Nos encargamos de incrementar bienes y afectos, comodidades y placeres. Ayudamos a crecer a los más chicos, pensando en hacerles más fácil el camino, con la esperanza de evitar lo inevitable... estamos absolutamente solos. Interactuando con millones de personas pero solos.
Ante un universo, que nos exige segundo a segundo tomar decisiones. Elegir un spaghetti del plato y aguantar las consecuencias, de la elección propia y la del pelotudo de al lado, cuyo fideo nos enrosco el cuello.
El dolor que produce la uña encarnada lo sentimos solos, como solos quedaremos cuando toquen a nuestra puerta, con la factura impaga de la felicidad.
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